Perfil Del estudiante Allamanista PDF Imprimir E-mail

Introducción: No debemos perder de vista que el centro de nuestro quehacer educativo es la PERSONA HUMANA en su integralidad, que a través de caminos de superación  debe buscar su identidad, y el sentido de  su vida en un proceso que nunca se acabará. Esto es cierto para todas las personas, pero nosotros, coherentes con  nuestros principios cristianos y allamanistas, queremos dar una huella especial a este proceso.

Por eso el perfil del estudiante allamanista se fundamenta en la vida y enseñanzas del P. Allamano. Para sí era una persona de una profunda y convencida espiritualidad, muy exigente, disciplinado, académicamente preparado y servicial al máximo; asumía y llevaba a cabo con responsabilidad y acierto las numerosas tareas a las que se dedicaba.
Para los demás era de un respeto radical y una constante preocupación; tenía  una gran calidez humana y eficacia tanto con  los más humildes y necesitados cuanto con los poderosos de su tiempo. Su preocupación principal era con los que no habían recibido el mensaje evangélico y por eso fundó dos Institutos misioneros para que fueran a anunciar el reino de Dios.

Concretamente para los estudiantes de este Colegio, que lleva su nombre, queremos destacar las siguientes características.
                         
A.  FORMACIÓN  ACADÉMICA
 
El estudio es la razón primera de ser del Colegio José Allamano, por lo tanto el estudiante allamanista tiene como meta principal la de  adquirir los conocimientos necesarios para graduarse de bachiller e ingresar a la Universidad o ubicarse laboralmente.  El conocimiento de nuestros estudiantes no debe ser solo memorístico y superficial sino investigativo y crítico. Por lo tanto el estudiante se esforzará por conseguir resultados excelentes. Esto responde también al estilo de vida y enseñanzas del P. Allamano que insistía mucho sobre la necesidad de estudiar para no tener a discípulos ignorantes: “Un discípulo ignorante es como una antorcha apagada que no alumbra a nadie” decía.

Este fin es incompatible con el desinterés, la desmotivación y la apatía por el aprendizaje académico. Y con el reproducir trabajos mecánicamente y mucho menos con el copiar. Si un alumno desde el segundo período en adelante  de cada grado pierde varias  asignaturas es índice de que no está logrando este fin y que no es apto para seguir en este Colegio (ver art. 11, X)

B. FORMACIÓN HUMANA:

1) -  Motivación. Nada se puede conseguir si no hay una motivación. En este caso el estudiante quiere aprender, le gusta el estudio; y le gusta el Colegio porque a través de él puede lograr la meta anhelada de un diploma que le abre las puertas a la Universidad. Esto significa que los estudiantes, en el transcurso de los años, van teniendo una idea clara de lo que se proponen y de cuál es su proyecto de vida al matricularse en este Colegio. Su proyecto de vida se vuelve fuerza motivadora Por lo tanto lo que motiva a nuestros estudiantes no es solo el estudio sino la formación integral, los objetivos del PEI y el proyecto personal de vida que no se oponga a nuestros principios.

Esto es incompatible con la apatía, la desgana, el estar en el Colegio por obligación o solo por obediencia a los papás. Además es incompatible con la falta de colaboración,  la rebeldía, la indiferencia y la pasividad y el rechazo de la filosofía institucional, con el porte inadecuado del uniforme, la falta de puntualidad y la proyección de una mala imagen del Colegio con las palabras y el comportamiento dentro y fuera del Colegio
  
2) - Vivencia de principios morales: El Colegio Allamano quiere formar personas íntegras, que se rigen por principios de la dignidad que tiene cualquier persona y de una rectitud moral, honestidad y verdad, pues la Institución se fundamenta en la convicción que los principios morales son para una mejor calidad de vida personal y social; y que muchos males le vienen al hombre y a la sociedad por no respetarlos. El estudiante entonces debe ser una persona transparente y sincera que sabe también reconocer sus errores y aprende de ellos.

Este principio es incompatible con la mentira, la deshonestidad, el fraude, el robo. La dignidad propia que debe adquirir cualquier estudiante es también incompatible con los abusos que atentan contra la salud como el exceso alcohol, la droga, la sexualidad mal enfocada. Y también con actitudes y conductas de irrespeto hacia los demás.

3) - Los valores: El Colegio José Allamano quiere ofrecer a sus a estudiantes una formación integral que comprende los valores o sea las “ideas fuerza” que deben guiar una persona en su  vida personal, familiar y social. Entre ellos queremos destacar:

La responsabilidad. Esta se expresa y manifiesta en la  libertad y la autonomía. El estudiante allamanista durante el período de formación que pasa en el Colegio va adquiriendo la capacidad de gobernarse solo, por los principios y deberes interiorizados, sin que nadie lo empuje u obligue, pues conoce cuáles son sus obligaciones consigo mismo, con la sociedad y con Dios y las cumple por convicción y con alegría y no por la amenaza de algún castigo y con desgana. Además la responsabilidad en el grupo y en la sociedad se vuelve corresponsabilidad, importante para el logro del bien común.

En el Colegio la responsabilidad es incompatible con el descuido en sus deberes de estudiante tales como: entrega de trabajos a tiempo, presentación de evaluaciones,  puntualidad, cuidado de los útiles propios y ajenos, de su silla y aula, el orden, la higiene personal, y cualquier otra obligación que se le exija  por parte de los docentes y el Manual del estudiante. La corresponsabilidad es incompatible con la renuncia o la falta de cumplimiento a las obligaciones que asume dentro del grupo o curso pues con ella perjudica a todos los demás. Y también es incompatible con la descarga  sobre los compañeros de la responsabilidad que le compete a uno.
  
El respeto: Partimos del principio de nuestra filosofía cristiana que cada persona merece nuestro respeto (compañeros, docentes, directivas y otros empleados) pero sobretodo los más necesitados y débiles, del Colegio y de la sociedad, pues, mientras ellos para la sociedad son un estorbo  y un peso que hay que desechar,  para el cristiano son la imagen de Jesucristo y privilegiados de Dios.

Este principio lleva al estudiante Allamanista a una particular atención y sensibilidad hacia las necesidades del otro. Pero en primer lugar y como método para llegar al respeto  hay que practicar la tolerancia hacia la persona, con todas sus características diferentes: ideológicas, económicas, intelectuales, familiares, etc.
 
Este principio es incompatible con la pelea como solución de conflictos, la agresividad física y verbal, el mal trato, la humillación, la discriminación por cualquier motivo. Es incompatible con los daños causados voluntariamente la planta física y a los recursos: (escribir en las paredes, dañar pupitres, vidrios, baños, equipos, instrumentos, libros, etc.).
  
El amor, la sexualidad, la afectividad: son dimensiones fundamentales en el ser humano que deben ser educadas. Se expresan con el saludo amable a los compañeros y al personal de la Institución, en el trato respetuoso y cariñoso que evita las palabras vulgares o frases hirientes. La educación al amor y al noviazgo es importante para adquirir la capacidad de amar. El auténtico afecto se expresa en la preocupación por el bien de la otra persona, la generosidad, el espíritu de sacrificio, así como la renuncia a algo propio en favor del otro. El amor auténtico no crea dependencia ni apegos que no dejan crecer. 

Gestos y palabras de mal gusto y de doble sentido referente al sexo son incompatibles con  los valores del amor y de la sexualidad. Así como las manifestaciones de afecto de novios expresadas públicamente en el Colegio son inconvenientes por venir de niños y adolescentes que no han alcanzado la madurez, y que pueden dar mal ejemplo a los más pequeños. Hay que evitar confundir el deseo y la atracción sexual con el amor auténtico que excluye el egoísmo
 
Solidaridad y colaboración: El estudiante Allamanista debe adquirir gran sensibilidad hacia las causas nobles y solidaridad hacia las tragedias  ajenas. Se expresa a través de una respuesta generosa a los llamados de directivos o docentes a solidarizarse con algún compañero en dificultad o con alguna causa común.
El estudiante Allamanista se solidariza non solo con las necesidades del Colegio, sino también con los más necesitados y las victimas de nuestra realidad colombiana e inclusive “va más allá de las fronteras”, hacia los grandes problemas y tragedias de la humanidad, con la conciencia de que todos formamos la gran familia humana. Y que por lo tanto no podemos estar ajenos a los problemas de nuestros hermanos.

Este valor es incompatible con el egoísmo de quien solo piensa en sí mismo y se demuestra indiferente al hermano que sufre; con la falta de  solidaridad hacia los compañeros que tienen dificultades académicas o disciplinarias; con el desinterés frente al compañero enfermo.

Es incompatible con la ignorancia y apatía frente a la realidad colombiana y con el desconocimiento de lo que sucede en el mundo entero, sobretodo en los países que más sufren por la pobreza, la guerra, el desplazamiento y la discriminación étnica y económica.

C. FORMACIÓN SOCIAL Y DEMOCRÁTICA

Socialización: El estudiante del Colegio Allamano va aprendiendo desde los primeros años que es importante adquirir una cultura del respeto para un buen convivir, donde las normas son indispensables, renunciando a sus intereses personales que contradicen al bien común. Además debe saber apreciar y respetar las diferencias. Y también que las diferencias aportan mucha riqueza a la convivencia, pues de todos tenemos algo que aprender.  Es tarea del Colegio, y por lo tanto exigencia para el estudiante, fomentar los valores cívicos y los principios de la democracia donde se respetan los derechos fundamentales de cada persona. Mañana  ocupará un sitio de responsabilidad en la sociedad; sabe que con su formación, profesión y trabajo deberá aportar a la construcción de una sociedad más justa y en paz, donde habrá oportunidades para todos. Para este fin es importante que el estudiante allamanista vaya adquiriendo  un espíritu y una capacidad de liderazgo, practicada desde el Colegio, para que sea un agente activo de cambio y no un gregario. Debe aprender, cantar y respetar el himno nacional,  los símbolos patrios en general y los del Colegio en particular como resultado de la apropiación, la emoción, el afecto y el sentimiento por la Nación.
  
Este valor es incompatible con el irrespeto hacia las opiniones de los demás y hacia la autoridad; con la renuncia a ejercer puestos de responsabilidad en el aula y en el Colegio, representando a los compañeros en el consejo de aula o estudiantil. El estudiante Allamanista no puede quedar indiferente y apático frente a los problemas del curso, del Colegio y de la sociedad colombiana.

Además sabe que si  no respeta las reglas del convivir como el llegar puntual a clase y al Colegio,  perjudica a todo el grupo. Es incompatible con la falta de solidaridad con las causas comunes, con el grupismo (rosca), el individualismo y las  divisiones.

Finalmente es incompatible con la falta de respeto o  la apatía frente a las fiestas y símbolos patrios y a la no participación a las actividades y fiestas específicas  del Colegio
 
 El bachiller allamanista al proyectarse en la sociedad ha adquirido conciencia de la realidad colombiana, de la estructura de los poderes y autoridades colombianas y sabe opinar sobre las mismas, con una clara conciencia de que cada autoridad debe estar al servicio del bien común, en el respeto por los derechos humanos; y sabe individuar donde y cuando se está faltando. Sabe además, movido tamb ién por sus principios cristianos, tomar posición en favor de la verdad y la justicia.

Esta conciencia es incompatible con el desinterés por los numerosos problemas de la vida social, política y económica y cultural colombiana y con la apatía frente a los acontecimientos con que todos los días nos impactan los medios de comunicación.

Además es incompatible con la ignorancia  acerca de los problemas del mundo entero, con el cual estamos estrictamente vinculados, tales como: conflictos, divisiones étnicas y raciales, gobiernos, abusos, genocidios, distribución de la riqueza, injusticias, religiones,  etc.

D. FORMACIÓN CRISTIANA Y MISIONERA

1) – Vida cristiana
El estudiante Allamanista – a lo largo de los años de formación – va profundizando su propia fe, tanto en el conocimiento como en la convicción y vivencia de la misma. El asumir los principios evangélicos como estilo de vida lleva al estudiante allamanista a vivir la espiritualidad y la trascendencia como una dimensión elevada del ser humano y del sentido de su vida. Por esta dimensión debe aprender a orar personal y comunitariamente como una expresión del contacto con Dios Padre y Creador. El sentido de la vida del bachiller allamanista está en el aprecio y utilización de  los bienes de este mundo  sin nunca perder de vista  el fin último de su vida manifestado en la vivencia de los valores y la religiosidad.

Esto es incompatible con la falta de respeto por las imágenes, oraciones y celebraciones, con la ignorancia acerca de su fe católica, de la cual sabe dar razón. Es también incompatible con conductas de irrespeto, de altanería, de desprecio por la vida propia y ajena, con la deshonestidad, con actitudes de violencia,  odio y  venganza.

2) - Espiritualidad allamanista
El beato Allamano es maestro en la expresión de la espiritualidad, sobretodo en la vivencia de la Eucaristía, en el amor a la Virgen y a la Iglesia, en el servicio y en el espíritu con que hay que estudiar y trabajar. Enseña que hay que hacer bien todas las cosas por pequeñas que sean. Además El Padre Allamano nos lanza hacia una preocupación (que es la de Jesús) de transmitir a los no-cristianos o descristianizados nuestra fe, por la convicción que la fe en la Palabra de Dios y en el anuncio evangélico es estímulo para la dignidad, el progreso, la formación y una mejor calidad de vida, siguiendo el modelo de la persona de Jesús y proyectando su servicio pastoral a la Comunidad como estilo de vida.

Desde esta convicción el estudiante Allamanista tendrá una visión universal de la difusión de la fe cristiana y se sentirá solidario con los misioneros y la misión, dejando abierta la posibilidad para dedicar él mismo toda su vida a la misión en la vocación sacerdotal y/o misionera. Y será su distintivo la sensibilidad hacia los más sufridos y el carisma de la consolación en el sentido más amplio que abarca las necesidades primarias, la justicia y los derechos humanos

Esto es incompatible con actitudes de apatía o desprecio hacia la fe cristiana y también con la resistencia activa o pasiva frente a iniciativas de apertura a la realidad del Evangelio como son vividas en ambientes de misión colombianos o de otros países.

En síntesis este carisma del Allamano choca con la ignorancia y la indiferencia  acerca de la dimensión misionera de la Iglesia.

E. FORMACIÓN ECOLÓGICA

El ser humano, según la Biblia,  es dueño de la tierra con  todo lo que contiene. Por eso Dios lo ha llamado a la hermosa  tarea de colaborar con Él respetando la creación, perfeccionándola y mejorándola; y utilizarla para el bien de todos. Por esto el estudiante Allamanista tiene un alto sentido ecológico y un profundo respeto por la naturaleza que lo rodea: tierra, aire, agua, el mundo vegetal y animal. Esta conciencia lleva al estudiante allamanista a apreciar, valorar y respetar todo lo que lo rodea.

Esto es incompatible con la destrucción o daños provocados a las matas, a los árboles, al sufrimiento causado a los animales  y al cuidado que merece la planta física. Además el estudiante que tiene sensibilidad ecológica no bota basura por respeto a su dignidad, a la de los compañeros y por evitar contaminación. Es incompatible con el egoísmo de quien piensa utilizar solo para sí los recursos humanos olvidando las necesidades de los demás. El hombre en efecto no puede impunemente  ser déspota y destruir a su antojo o abusar del ambiente en el que vive que es su casa pero también la de los demás, pues la consecuencia es el riesgo de la pérdida de la armonía y en definitiva hasta de la propia supervivencia individual y de la especia humana.

 

 

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